Violencia, es mentir

6 de enero de 2021. En la edición impresa del diario La Nación del día martes 5 de enero, dentro de la sección llamada «La historia detrás de la foto», María José Rodríguez Murguiondo, vierte de una manera absolutamente injustificada y con un claro desconocimiento sobre el tema, su opinión acerca de las armas.

Claramente se manipula el contenido de una foto para dar una opinión personal disfrazada de información. Un veredicto. Los términos en que se expresa son profundamente ofensivos para cientos de miles de argentinos de bien, que son legítimos usuarios de armas y que nada tienen que ver con la violencia a la que ella refiere.

Personas comunes y corrientes que cumplen con todos los requisitos que el Estado impone (que son muchos por cierto), entre los que figura no tener ningún tipo de antecedente; ni siquiera haberse peleado en un semáforo.

Lo elemental de sus palabras no hace más que demostrar su propio desconocimiento y ponerlo en evidencia. En pleno 2021 ni siquiera las organizaciones pro desarme se manifiestan de esta manera.

Entre otras cosas, el tiro es el primer deporte olímpico argentino, que muchas medallas ha aportado y aporta a nuestro país, y es practicado a diario en decenas de Tiros Federales y clubes de tiro. Los coleccionistas, son quienes preservan un pedazo de nuestra historia. Los cazadores responsables, que lo hacen dentro de los períodos indicados, son los que ayudan a impedir que muchas especies implantadas se transformen en plagas. Y quienes tienen un arma porque así lo desean, cumpliendo con la ley, están en todo su derecho de hacerlo.

María José Rodríguez Murguiondo seguramente no sabe que los legítimos usuarios de armas están involucrados en tan pocos delitos que prácticamente no tienen incidencia en las estadísticas. Claro que antes de dar un veredicto tan a la ligera sería bueno conocer un poco más del tema que se juzga.

Es lo que le exigimos a la Justicia, y también a los periodistas que, en algunos casos, escriben cinco líneas debajo de una foto de agencia de noticias, pretendiendo informar sin informarse. No todos los periodistas son iguales, como tampoco lo son los legítimos usuarios de armas y los delincuentes violentos.

Guillermo C. Muttoni

Director AICACYP

TEXTO DE FINALES POCO FELICES (La Nación 5 de enero de 2020)

El simple acto de empuñar un arma de por si entraña una intención de violencia. El uso de estos artefactos letales nunca tiene ni motivaciones ni finales felices. El objetivo es amedrentar, asustar, disuadir o lisa y llanamente abatir al otro. Jamás denota una connotación positiva su presencia. Por eso, es extraño que haya quienes recurran a las armas como divertimento. Es el caso de estos dos jóvenes, cuyos rostros risueños denotan placer mientras disparan sus juguetes a la salida de un bar. Como si su extendido uso en la vida real no fuera suficientemente trágico, lo utilizan con una inexplicable intencionalidad lúdica. No en vano el refranero popular es rico en su férrea recomendación de disuadir su empleo. Sobre todo, aquel dicha que reza que siempre las carga el diablo. Y justamente por eso es que otro, con gran sabiduría, aconseja recurrir a la justicia y la razón, que las más recias armas son.

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